Sobre Carlos

Mi historia oficial

Carlos Domingo es el Presidente y consejero delegado de Telefónica I+D y el director de producto e innovación de Telefónica Digital. Carlos también es miembro del consejo de administración de Telefónica Digital, Telefónica Ventures, Jajah, Tokbox y Tuenti. Doctorado en Ingeniería Informática por la UPC, y Máster en Ingeniería Informática por el Tokyo Institute of Technology, ha cursado también estudios de postgrado en dirección de empresas en la Stanford Graduate School of Business.

Con cerca de 20 años de experiencia en el mundo de las TIC, ha desarrollado una parte importante de su carrera profesional en Japón y Estados Unidos, donde fue VP de tecnología de Celartem Technologies y más tarde ocupó el cargo de Presidente y Consejero Delegado de su subsidiaria en Seattle, formada tras la fusión de sus adquisiciones Extensis, LizardTech y DiamondSoft. En 2008 la “Asociación de ingenieros de informática” le concedió el premio nacional a la trayectoria profesional. En 2011 fue premiado como el mejor directivo joven del área de tecnología por la Fundación Príncipe de Girona y la firma Seeliger y Conde. En 2013 fue escogido como “Personalidad online del año” en los premios nacionales eAward.

En su escaso tiempo libre es business angel y mentor de startups como BuyFresco, BlinkBooking, Chicfy, FileThis, GuardTime, OnGest, Offerum, Sibaritus o Zyncro, y co-fundador de la Web de vida sana Vitasalum.

Mi historia real

Mi historia relacionada con la innovación y la tecnología se remonta al año 1984. Tenía catorce años y mis padres me compraron mi primer ordenador, un Sinclair ZX-81. Ése fue el año en que se comercializaban los primeros ordenadores domésticos y Apple, por aquel entonces una empresa de PCs mucho más pequeña que la actual, empezaba a vender su famoso Macintosh. El ZX-81 tenía tan sólo 1K de memoria, que luego amplié a 16K con una memoria externa, y donde programaba en Basic con un teclado de goma, sin disco duro y conectado a un televisor en blanco y negro. En aquella época, eso era comparable al ordenador de la nave espacial que aterrizó en la luna y creía que podía hacer cosas increíbles. Para que os hagáis a la idea, un móvil de hoy en día, como el iPhone 5, tiene una memoria de 1Gb, aproximadamente un millón de veces más que mi primer ordenador. De ahí, pasé a un Spectrum,la evolución del ZX-81 de la casa Sinclair, y más tarde tuve mi primer PC.

Fue entonces cuando decidí dedicarme profesionalmente a la tecnología, estudiando una licenciatura e ingeniería en Informática y más adelante un máster y un doctorado. A principio de los noventa, descubrí algo que luego ha cambiado mi vida y la de toda nuestra generación: Internet. En aquella época, mientras cursaba tercero de informática, obtuve una beca para trabajar en la Universitat Politècnica de Catalunya, gracias al profesor de la UPC José Luis Balcázar, a quien siempre estaré agradecido. Eso me permitió ser uno de los primeros usuarios de Internet utilizando el navegador Mosaic y un modem para conectarme desde casa. Y desde entonces, no recuerdo haber estado separado de un ordenador o de cualquier otro objeto de computación hasta el día de hoy. Como os decía, estudié informática y más adelante toda mi carrera ha estado siempre vinculada a la investigación, el desarrollo y la innovación. Primero como investigador durante mis años de master, doctorado y estudios post doctorales en la Universitat Politècnica de Catalunya y después en el Instituto de Tecnología de Tokio, ciudad donde viví cerca de diez años, estudiando y trabajando. Una vez acabada la etapa académica, empecé la profesional. Tras un paso por Toyota, liderando su proyecto de contenidos para Internet, tuve la suerte de entrar en una startup tecnológica del mundo de Internet durante los primeros años de la famosa burbuja, con salida a bolsa en el Nasdaq Japan incluida. Con esta experiencia, aprendí a marchas forzadas cómo funciona el mundo empresarial y qué se tenía que hacer para desarrollar y comercializar con éxito productos y servicios.

Para mí fueron años en los que descubrí las metodologías ágiles de desarrollo de software, las metodologías de marketing para caracterizar y estudiar clientes en el momento de definir productos nuevos o las primeras metodologías de innovación. Sobre ellas, el primer libro que leí, y que fue durante un tiempo mi libro de cabecera, fue Crossing the chasm de Goeffrey Moore. Era la Biblia de la innovación para las empresas de tecnología del momento, y sus teorías todavía siguen vigentes. Asimismo, durante mi primera estancia en Estados Unidos tuve la enorme fortuna de que mi jefe de aquella época me financiara unos estudios de negocio para ejecutivos en la universidad de negocios de Stanford, en pleno Silicon Valley, además de gestionar varias empresas de software en Estados Unidos. Estudiar gestión y negocios en Stanford fue una suerte, ya que tienen un sesgo hacia la tecnología, la innovación y la emprendeduría muy fuerte.

Y después de un periplo de cerca de quince años entre Japón y Estados Unidos, mi siguiente gran cambio profesional llegó en 2006, cuando me contactaron para entrar a trabajar en Telefónica I+D, la empresa de investigación y desarrollo de Telefónica y la I+D privada más grande de España. Mi trabajo ha consistido en transformar el foco de Telefónica I+D y ayudar, desde esa unidad, a la transformación de la compañía para dar el paso de ser una empresa de telecomunicaciones tradicional, enfocada en la conectividad, la voz y la mensajería a, como la llamamos internamente, una teleco digital que ofrece productos y servicios digitales como complemento a nuestro negocio tradicional de voz. Esta labor está suponiendo una tremenda transformación y Telefónica se ha convertido en un gran ejemplo de reorientación hacia la innovación que tengo el privilegio de vivir en primera persona.

Y mi proyecto profesional más reciente es el libro que da título a esta Web, “El viaje de la innovación” donde recojo mi experiencia de todos estos años en el mundo de la innovación.


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